La Mano Zurda

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VIII Encuentro Gabinetes vs Periodistas: Ambas partes se necesitan para reflotar el Periodismo

Escrito por lamanozurda 02-05-2017 en Prácticas. Comentarios (0)

El pasado martes 25 de abril tuvo lugar la VIII Edición de ‘Gabinetes vs Periodistas’. Un encuentro entre profesionales de la información en el que se trata de poner en boca de expertos del periodismo los temas de más actualidad y controversia del momento. En esta ocasión uno de estos puntos fue “el auge del populismo en la actualidad” desarrollado en una mesa redonda bajo la moderación de Sonia Ruiz, responsable de la Comunicación Interna de varias multinacionales, y la participación de Luis Arroyo y Elena Barrios, representantes del bando de gabinetes y Magda Bandera y Ricardo Jiménez como periodistas.

En cuanto a las distintas opiniones reflejadas a lo largo de todo el encuentro me gustaría centrarme en el punto de vista de Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública y con experiencia en gabinetes políticos, entre otros del PSOE y Bandera, directora del diario digital lamarea.com. Ambos mantuvieron el protagonismo durante la gran parte del acto y sus ideas chocantes avivaron un debate que de no ser por ellos habría consistido en un “qué es para ti el populismo”.

Así pues, en primer lugar Luis manifestó la idea presente en los gabinetes de que el populismo actual es un mero pasajero que ha encontrado su auge tras una grave crisis financiera y que quiere dar la vuelta a un sistema que para los populistas es injusto con la sociedad.

Por su parte, Magda trató de centrar su opinión en la corriente de la sociedad que llama a todo populismo y que origina en palabras de la directora de La Marea que “se creen neofascismos entre la población por centrarse en temas menos importantes y que tendrán corto recorrido como Podemos o Mélenchon”. Por ello la periodista argumentaba que el secreto del buen periodista es saber diferenciar el populismo neofascista de Trump o Le Pen y obviar las palabras de gente como Pablo Iglesias.

Dos opiniones contrarias que chocaron en el punto de ver cómo este populismo está cambiando la manera de trabajar en los medios, puesto que mientras personas como Trump deciden distanciarse de la prensa para comunicar sus ideas por su cuenta en redes sociales, los diarios tratan de emitir información rápida y con poca verificación. Con esto se ha llegado a un periodismo donde el “click” vale más que un análisis de la información y compartiendo las palabras de Arroyo “a día de hoy la palabra no vale nada”.

Con esto considero que debido al mal momento que viven los periodistas, estos necesitan de los gabinetes y de la eliminación de aquellas entes políticas que quieren controlar la información para volver a hacer análisis cuidados y exhaustivos de la actualidad, noticias cuidadas y emitir palabras verificadas que no solo pretendan llegar a todo el mundo, sino dar opinión y contrastes a esas personas que se interesan por la buena información. A su vez, los gabinetes han entrado en una espiral donde ven a los periodistas como enemigos a los que tratan de vender sus ideas y no tratan de compartir los hechos para que desde las redacciones se verifiquen y se expongan de una manera más objetiva.

Por ello debería haber más debates como Gabinetes vs Periodistas, donde las dos partes dan a conocer su opinión con el fin no de enfrentarse, sino de juntar sus fuerzas para volver a la esencia del buen periodismo, que no es otro que informar a la sociedad.


El paraíso de los másters

Escrito por lamanozurda 22-03-2017 en Prácticas. Comentarios (0)

¿Está el periodismo español en decadencia? Es la pregunta de moda en las élites de los medios de comunicación, pero también en la sociedad, una sociedad que de tener a los periodistas como referentes está empezando a culparles de que otros piensen de una manera diferente a la suya. El problema de los periodistas está en la base: cómo se estudia Periodismo.

El grado es una carrera que poco aporta a la profesión. Cuatro años, antes cinco, lo que supone mucho temario (y sin sentido) en poco tiempo y mal impartido por profesores que ni sienten ni padecen y alumnos a los que se les borra la ilusión en la tercera hora del primer lunes del curso. Pero hoy no toca centrarse en cómo está orientado el Grado de Periodismo en las diferentes universidades españolas, sino en lo que continúa a su mal hacer; el paraíso de los másters.

Terminas la carrera y todo el mundo te dice: “haz un máster que sin ello no vas a ningún lado”. Mentira. Ya caímos en el engaño de la carrera, que debería ser un Grado Superior con mucha más orientación hacia la práctica, porque el periodismo es eso -la calle, las experiencias, el buscarse la vida- no estar en un aula. ¿Por qué íbamos a tropezar de nuevo en la misma piedra?

Los másters a día de hoy están orientados a ser un sacacuartos universitario. Dar quinto y sexto de Periodismo, eso sí orientado hacia el campo en el que uno quiere dedicarse (o eso parece) y con prácticas, pero sin futuro. Terminas de estudiar y, ¿te asegura alguien recibirte en su empresa con las manos abiertas según sales de la facultad? Nadie.

Analizados los estudios superiores, personas que los cursan, que los han cursado y que están trabajando llego a la conclusión de que definitivamente, la afirmación “haz un máster que sin ello no vas a ningún lado” es mentira. Demasiadas personas hay ya trabajando en las redacciones, la gran mayoría no ha pisado un máster, como para que se les unan los intrusistas. Las empresas no valoran que sepas más o que tengas un 9 o un 8, sino que sepas hacer lo que se te pide.

Hay mejores másters que los de aula, máster en viajar a otro país, máster en hacer todas las prácticas que puedas, máster en aprovechar todas las oportunidades que se presentan aunque te menosprecien, en definitiva, máster en tener experiencia profesional como periodista. Los másters de aulas te dan una amplia gama donde elegir, hay muchísimos, de todos los tipos quizás por eso están sobrevalorados, porque son rentables para las empresas y las universidades.

Y ahí es donde entra el tema económico. Los hay baratos sí, los que acaban haciéndose un suplicio que te aportan lo mismo para tu futuro que esa asignatura que diste en la carrera en la que no sabías de qué te estaban hablando. Los hay de gama media, que te ofrecen asignaturas interesantes y otras no tanto, prácticas en medios destacados, pero que al llegar al final del estudio te ves de nuevo en la calle y sin un futuro claro. Y los hay caros, los mejores lógicamente, en mi opinión los únicos que merecen la pena, aunque te supongan más de 15.000 euros.

En resumidas cuentas, los estudios superiores de Periodismo son hacer quinto y sexto de carrera. Los periodistas se deberían centrar en cuidar sus bases y a los que tarde o temprano les reemplazarán en su puesto. Si todo sigue igual, los másters seguirán siendo un paraíso, el paraíso de las empresas y universidades que provoca la decadencia de la profesión.


Perfil Mónica Pérez de las Heras

Escrito por lamanozurda 26-02-2017 en Conferencias. Comentarios (0)

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Mónica Pérez de las Heras es una periodista medioambiental con una larga carrera a sus espaldas y una de las primeras mujeres que se atrevió a hablar sobre el medio ambiente en la prensa española. Esta periodista participa hoy en día en diversos medios, cursos, conferencias y asociaciones que le ayudan en la que para ella es su principal labor “contribuir a que este mundo sea algo más humano”, además ha trabajado en medios que marcaron la España del siglo XX (Diario 16) o que siguen operando (Intereconomía), en gabinetes de comunicación (Conserjería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía) y en asociaciones animalistas (RAINFER para la recuperación de primates). En definitiva, una todoterreno del periodismo medioambiental que desde pequeña ya tenía claro a lo que se iba a dedicar.

Fue esta pasión desde el inicio de su carrera la que le llevó a superar a aquellas personas que creían que el medio ambiente nunca tendría un hueco en el periodismo. Mónica consiguió hacerse un hueco gracias a su iniciativa y, de la mano de Elle, logró ser pionera en España al abrir una sección medioambiental que con el paso de los años inspiraría a otros medios. Este dinamismo le llevó, entre otras cosas, a ser una de las fundadoras de la Asociación de Periodista de Investigación Medioambiental (APIA) y a lograr que se destinasen más periodistas españoles a las cumbres mundiales sobre el cambio climático.

Mónica jamás ha parado de aprender, “nunca hay que dejar de hacerlo”, y ante los alumnos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) relata algunas de las que para ella fueron sus más extrañas lecciones. Como el día que en pleno incendio en la sierra de Cazorla, siendo jefa de prensa de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, le tocó ordenar dónde tenía que aparcar un helicóptero. Ella, que jamás había reparado en ello, era la máxima autoridad presente sobre el terreno y tiró de intuición con la aeronave.

Pero ha sido este aprendizaje a lo largo de los años el que le permite dar consejos a los periodistas más jóvenes. “Iniciativa”, ella siempre la ha tenido y ahora se lo pide a las nuevas generaciones, también “saber hablar en público y dominar el inglés”, algo que debería ser básico en un comunicador, y estar preparado para cualquier momento, porque el periodismo no es algo intuitivo, es “de sorpresa en sorpresa y más el medioambiental”, donde los fenómenos naturales surgen sin previo aviso.

Palabras de una enamorada del periodismo, la profesión que le ha llevado a donde otras personas no pueden llegar. Algo de lo que nunca se arrepentirá, pues gracias a esta carrera ha conocido a Nelson Mandela, a la Madre Teresa de Calcuta o a ha tenido la oportunidad de trabajar con Cristina Narbona, la que para ella es “la mejor ministra de Medio Ambiente que ha tenido España”.

En resumen, Mónica es una de las personas que ha conseguido que el periodismo medioambiental tenga hoy en día la importancia que posee, aunque a ella le gustaría que fuese a más. Su piel de rinoceronte, como buena comunicadora, le ha llevado a aguantar los envites de las críticas y a ser una de las pocas personas que ha “tenido la oportunidad de marcharse de los trabajos que le ha dado la gana”. Una especie que por lástima escasea, la de aquellos que tratan de hacer el mundo mejor, pero para ello siempre deja su huella en un deseo: “ojalá que todos seamos tripulantes responsables de la Nave Tierra en la que todos viajamos”.